Señora Jurista
Escrito el 18 dEurope/Berlin Enero dEurope/Berlin 2005
He tenido profesores de todo tipo. En el colegio, el instituto…Lo que tengo claro es que los que se llevan la palma son los de la universidad (de derecho al menos…que nadie se de por aludido). Pero es que este año ya hemos tocado fondo, me refiero a mi profesora de Derecho Administrativo.
La señora llega, se sienta, pone un “tocho” de apuntes sobre la mesa, apoya los brazos y se pone a dictar durante 1-2 horas dependiendo del día. Bueno, digo dictar por llamarlo de alguna forma porque va a una velocidad de lectura normal y, encima, si le preguntas alguna palabra que, obviamente, te ha sido imposible apuntar, te contesta con mala cara. Eso en el mejor de los casos porque la mayoría de las veces se hace la tonta para no tener que interrumpir su lectura.
Día tras día, años tras año los mismos apuntes y, digo yo, ¿no sería más fácil que los dejara en fotocopiadora y ya nos encargamos nosotros? Porque para que me lean ya soy mayorcita.
Lo mejor de todo llega en el momento en el que hace una pausa para hacer alguna pregunta (creo que para pillarnos). En esta situación existen diferentes opciones:
-Mirar para otro sitio, poco eficaz y muy cantoso, los profesores se dan cuenta en seguida.
-Poner cara pensativa intentando buscar alguna respuesta que sabes que no tienes. Esto se hace para que el profesor se crea que lo estás intentando y no quiera interrumpir esa concentración ficticia. Creo que es la que tiene más éxito.
-Ponerte a buscar algo en el bolso fingiendo que es de gran importancia. Sólo sirve si el bolso es grande y llevas muchos trastos. Así el profesor asume que no le estás prestando la más mínima atención. Ojo: esto no sirve con profesores hijosdeputa.
- Coger un folio y hacer como que escribes algo o te has quedado atrás tomando los apuntes. Aquí es muy eficaz coger o ir mirando los apuntes de tu compañera para simular que estás completando los tuyos. Muy eficaz también.
Pero es que después de llevar a cabo toda clase de artimañas y de que les pregunte a algunos de los alumnos que no han usado la técnica correcta, va la tía y dice que lo que ha preguntado lo acababa de explicar. A ver….¿explicar? ¿Pero es que esa señora conoce el significado de la palabra explicar? Además copiando al ritmo que lo hacemos, sin pausa, sin apenas tiempo para copiar lo que dice ¿cómo quiere que vayamos entendiendo a la vez? Así que la muy (piiii) pone cara de circunstancia, lee la respuesta a su pregunta y sigue leyendo, eso sí, aprovechando un momento para comentarnos que la han elegido para coordinar unas oposiciones…si es que encima se les llama juristas de prestigio.
Al final de la clase llega el momento en el que mi pobre estómago resignado durante toda la clase explota, me sube un calor hacia la cabeza y me dan unas ganas incontenibles de levantarme y mandarla a la mierda con su carpeta llena de folios. Y es que llegado este momento deja de hablar y cuando ve que nosotros empezamos a recoger empieza otro punto nuevo del programa y ahora parece que va incluso más rápido, claro…no le queda tiempo. Y esto supone un problema porque todo el mundo sabe que cada título de un epígrafe nuevo se escribe en otro color. Pues la profesora parece que no.
Así que coge tiempo del descanso, de forma que ella sale cuando le da la gana, justo cuando entra la siguiente profesora, dejándonos sin unos minutos merecidísimos para un cigarro, por la cara. Y paso el día de mala leche buscando un momento para fumarme un cigarro e ir al baño y, encima, me duele la mano. Lo peor es que esto no es algo puntual, es cada día.
Conclusión:
No me parece forma de impartir una asignatura, lo único que consiguen es atrofiarnos la cabeza, no nos motivan para que desarrollemos ningún tipo de inteligencia práctica.
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Plima, lo que pasa en tu facultad, supongo que pasa en todos lados.
La mayoría de los profesores están donde están gracias a familiares de, amigos de o conocidos de…
A partir del momento en que un estudiante enchufado entra en un departamento se vuelve flojo mental y se acomoda en una silla junto a una mesa, en lo alto de una tarima de una clase.
Primero entran como becarios de departamento, con la excusa de investigar en algún área inexplorada. Al final acaban haciendo de secretarios de algún profesor mas listillo que, previamente haya pasado por lo mismo. Unos cafetitos, pasar a limpio algunos documentos, incluso corregir exámenes… Mas tarde, han aprendido las técnicas y estrategias del “becario profesional”, muy detalladas en la “Doctrina Lewinsky”.
Ahora es cuando empieza su carrera a lo más alto de la escala educativa. Si, si…“mi querida amiga Guillermina… jo, jo, jo. Yo controlo”
En fín. Son inventores de cosas tan útiles para la sociedad como “las practicas no presenciales”. Si, si. Son practicas en las que tu tienes un aula para ti pero el profesor no tiene por que ir. Asi trabajo yo tambien, no te jode…
Después de atravesar todos estos estamentos hasta llegar a “profesor titulado”, es normal que no tengan ganas de hacer nada porque, posiblemente,ya tendrán al sobrino de… al hijo de…o al amigo de… que se lo haga.
El resultado de todo esto son personas más ignorantes que tienen que recurrir a caros estudios de “postgrado” para aprender lo que estos personajillos les han debido enseñar.
en fin plima, no te desanimes y cambia el mundooooooooooo.
jejeje, yo tuve un profesor, que llegaba con un folio con cuatro cosas apuntadas. Entonces empezaba a hablar, cogia carrerilla y escribia como 4 pizarras de cosas que nadie entendia, cuando terminaba de escribir la serie de pizarras, preguntaba “¿alguna duda?” y nadie decia nada, porque nadie habia entendido un pijo, y se marchaba.
Eso era una clase de Analisis Matematico … aisss que recuerdos, que tiempos aquellos …